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El ansia

by Rosa Vera

Pages 2 and 3 of 33

Tony Scott
El ansia
Adaptación de Rosa Vera
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1
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Un privilegio...una maldición
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Bela Lugosi's Dead de Bauhaus inundaba un club nocturno con su estremecedora letra, todos bailaban al ritmo del rock gótico entre la penumbra del lugar y una mujer pelirroja se movía con sensualidad y atrevimiento, sin lugar a duda seria la presa que atraparían esa noche. Luego de intercambiar miradas con ella por un corto tiempo Miriam y John continuaron la cacería en su casa, en la cocina la mujer descubrió su pecho frente a John y entre besos y caricias este comenzó a deslizar una cruz con navaja sobre su cuerpo para luego clavarla repentinamente en su cuello y borrar rastro de ese sangriento y aterrador momento quemando su cadáver. Miriam y John se habían prometido estar juntos por siempre y para siempre, pues ella tenia la condena de la juventud eterna, la inmortalidad.
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En una ocasión se encontraban en la sala de su bella casa, mirando por televisión a la doctora Sarah Roberts, una investigadora que buscaba el secreto de la vida y la muerte tratando de explicar el por qué del acelerado envejecimiento en simios, incluso acababa de lanzar su libro llamado "Sueño y longevidad", cuando tocó la puerta Alice, una joven a la que ambos daban clases de música. Ella pudo percibir en John un extraño comportamiento, como si estuviera realmente agotado y es que ya había llegado el momento al que tanta repulsión guardaba, pues observándose en el espejo percibió arrugas en su rostro.
Dada la angustiosa situación Miriam acudió a la clínica Park West, lugar donde trabajaba la doctora Roberts, en busca de respuestas sobre la condición que John estaba experimentando, sin embargo no obtuvo éxito, pues el Dr. Humphries (hematólogo en el centro de investigación) no pudo responder concretamente su gran
cuestionamiento, la existencia de una relación entre el tipo de sangre y la vejez, la formula de la vida eterna.
Cierta vez Miriam y John charlaban sobre cuanto tiempo le quedaba, cuanto tiempo habían tardado los anteriores, y Miriam a pesar de mostrarse renuente respondió que algunos días. Entonces quien sigue, quien te hará compañía cuando yo me vaya (pregunto John) sin obtener respuesta alguna. Preocupado por su veloz envejecimiento John visita también la clínica de Park West y accede a la oficina de la Dr. Sarah para contarle su situación y obtener tal vez un indicio de esperanza, no obstante ella le dice que no puede atenderlo sino hasta salir de una reunión, prometiendo tardar solo quince minutos. Esos quince minutos se convirtieron en horas y la doctora no atendió a John porque lo consideró un guillado mas, así que este muy indignado le reclamó antes de irse, pero cual no seria la sorpresa de la doctora al ver que en ese lapso de tiempo el hombre había envejecido insólitamente.
Su piel se había tornado aun mas pálida de lo que ya era, se había llenado de arrugas y había perdido casi todo el cabello, en cuestión de unas horas lucía como un anciano y estaba experimentando un deseo inmenso de sangre.
Al llegar a casa Alice estaba queriendo pasar para hablar con Miriam y después de negarse varias veces John terminó cediendo, pero triste fue el desenlace para aquella joven porque terminó siendo la responsable de satisfacer su sed. Al momento que Miriam llego a casa John ya no era John, sino alguien desfigurado e irreconocible...el proceso de envejecimiento había ocurrido a la velocidad de la luz.
Prometiste que seria para siempre, que nunca envejecería, mejor mátame,
libérame dijo John, y después de eso Miriam rompió en llanto negándose por supuesto a
cumplir la petición de su amado. Posteriormente John cayó de las escaleras y termino por morir, "no hay liberación amor mío, ni descanso, ni renuncia" fueron las ultimas palabras que Miriam pronunció para él antes de llevarlo a una habitación iluminada con palomas dentro y meterlo en un ataúd que colocó a lado de muchos otros, ahora John era un eslabón mas en su cadena de amantes.
2
Un nuevo comienzo
Una mañana la Dr. Roberts visitó a Miriam para preguntar acerca de John, pues la ultima vez había quedado anonadada con lo que sus ojos vieron, pero esta le dijo que había partido a Londres. Posteriormente se presento también en su puerta un un teniente encargado de supervisar el caso de Alice, el teniente Allegrezza, a quien Miriam tampoco reveló nada.
Luego de algunos días Sarah volvió a visitar a Miriam y al entrar por completo capturaron su atención las piezas clásicas que atesoraba, en especial una escultura de Florentina.
Ambas comenzaron a charlar cómodamente mientras bebían un trago de jerez.
Miriam tocaba el piano y de repente comenzaron a intercambiar miradas colmadas de deseo, de atracción. Otra cosa que le pareció curiosa a Sarah fue el colgante que Miriam llevaba puesto, una cruz egipcia representativa de la vida eterna que termino obsequiándole. Seguían entradas en la platica cuando de repente Sarah derramó el trago sobre su camisa y se la quito lentamente frente a Miriam, luego de eso ambas llevaron la pasión y erotismo que las carcomía a una habitación, donde Miriam mordió a Sarah y viseversa, ocurriendo así una transferencia de sangre.
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