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la pausa

by Lucas Alcayaga

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LA PAUSA
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Cuento Digital Sub.20
Fundación Banco ITAU
Seudónimo: EBERIL
Es un poco tarde y se está metiendo el sol tras de la montaña al final de la calle. En san Juan en junio, a las 8 de la noche ya se pone oscuro y frío. Paró un poco y se sentó a tomar algo y descansar la espalda. Su vida no es muy distinta a la de otros adolescentes. Tiene 15 años y va a una escuela técnica en la ciudad de San Juan. Vive con mi familia a 20 kilómetros del centro de San Juan.
En casa se sabe que todos deben aportar para la comida, la luz, el agua, el gas y la ropa; por eso es que tiene un trabajo de tarde y de noche. Por supuesto, se hace fuera del horario del colegio. Es importante terminar el colegio.
El trabajo fuera de la escuela es arduo. Es recolector de cosas que la gente no usa más y las levanta con su carrito. Es como una aspiradora humana, está hecho de maderas y cuatro ruedas y es tirado por un hierro desde adelante. Sobre él, se pueden colocar todo tipo de cosas: bolsas, hierros, cartones…de todo.
Para poder tirar el carro, tiene que hacer mucha fuerza con sus piernas y brazos. A veces se lastima. Se gana fuerza pero es mucho el cansancio y cuando va a la escuela es difícil mantenerse despierto. Algunas veces los profes lo retan, pero bueno….debería contarles por ahí. La parte del cuerpo que más duele son la espalda y las manos.
Cartonear le permite conocer muchas cosas y conocer a todo tipo de gente. Muchas personas no tienen conciencia, ni cuando tiran cosas, ni los conductores de autos y camiones que pasan rozando la oreja. Ellos no entienden que si le rompen el carro, se queda sin trabajar y poder ayudar a sus viejos. 
Tiene tres herramientas que no le pueden faltar cuando sale de casa. El carro cartonero es fundamental para su trabajo. Logró alivianarlo con las rueditas. La otra cosa primordial, es el imán que le regalaron. Con él puede saber si un objeto que levanta es de metal o no y por último, las benditas zapatillas cómodas pues caminar cerca de16 kilómetros todos los días que puede salir a trabajar.
Solamente un cartonero se da cuenta de lo poco que valora la gente sus cosas. A veces se pueden recuperar porque no están tan rotas. Ha encontrado celulares, ropa y microondas que aún pueden lavarse y arreglarse para volver a ser usados. El otro día encontró una pileta de lona que me parece que está en buen estado. Estaría bueno tener una pileta en verano que hace tanto calor.
Los papas lo incentivan a estudiar porque le dicen que puede llegar a tener un trabajo más digno. Pero su trabajo es muy digno porque quiere tener cosas propias y ayudar a sus viejos con la plata. También usa la inteligencia en el trabajo. No solo es fuerza. Cartonear le permitió comprender cómo se hacen las cosas y comprender que los cartones y materiales que tiran tienen como vida propia. No sabe bien cómo explicarlo, pero cuando aprobó Química le tuvo mucho que agradecer a la calle y carro, pues todo lo que explicaba la profe, él ya lo había visto en su carro.
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