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by Montiel, Lucas Nahuel

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Lucas Montiel
Los recuerdos del ital park
Los recuerdos del ital park
Héctor Moreno, conocido como "Moreno", es un hombre lleno de historias y recuerdos emocionantes del legendario Ital Park. Desde sus días de juventud, cuando comenzó a trabajar en el parque de diversiones más icónico de Buenos Aires.

A lo largo de los años, Héctor desafió la gravedad al operar el samba y atracciones emocionantes, siempre con una sonrisa en el rostro. Su pasión por el entretenimiento se extendió a cada rincón del parque, donde se convirtió en una figura reconocida por su humor y carisma, creando momentos inolvidables para los visitantes.

Con el cierre del Ital Park, Héctor se aferró a los recuerdos que lo definieron y se convirtió en un guardián de las historias y secretos del parque. Ahora, en cada reunión familiar, cautiva a todos con anécdotas de días llenos de risas, aventuras y magia, recordando con cariño su tiempo en el emblemático lugar.

Sus experiencias se entrelazaban con jornadas que se extendían hasta altas horas, durmiendo dentro del parque para prepararse temprano las largas jornadas de sábado, listo para poner en marcha las actividades. La confianza depositada por los gerentes le otorgaba ciertas libertades, sabiendo que podía manejar responsabilidades específicas, gracias de su dedicación y compromiso.

A el jamás le gusto el trabajo serio y rígido en el trabajo es aburrido; para él, el secreto es disfrutar y hallar la forma de divertirse en ese entorno. Además, a sus les daba entradas gratis cada fin de semana, bastaba mencionar su relación filial para acceder gratuitamente.

Moreno no solo se destacaba por su labor sino también por su espíritu bromista, gastando bromas a sus colegas y deleitándose con bailes espontáneos en las cabinas del parque. Su tiempo en ese ámbito lo llevó a encontrarse con figuras de renombre como Lidia Elsa Statragno, Menem, la hija de Menem, Alfonsín, Carlitos Balá, El Gordo Olmedo y Porcel, estableciendo conexiones que enriquecieron su vivencia en el Ital Park.

A el jamás le gusto el trabajo serio y rígido en el trabajo es aburrido; para él, el secreto es disfrutar y hallar la forma de divertirse en ese entorno. Además, a sus les daba entradas gratis cada fin de semana, bastaba mencionar su relación filial para acceder gratuitamente.

Moreno no solo se destacaba por su labor sino también por su espíritu bromista, gastando bromas a sus colegas y deleitándose con bailes espontáneos en las cabinas del parque. Su tiempo en ese ámbito lo llevó a encontrarse con figuras de renombre como Lidia Elsa Statragno, Menem, la hija de Menem, Alfonsín, Carlitos Balá, El Gordo Olmedo y Porcel, estableciendo conexiones que enriquecieron su vivencia en el Ital Park.
LA CASA DE MARADONA
La casa de Maradona en Fiorito: un santuario de pasiones, anécdotas y la huella imborrable del ídolo eterno.

En un barrio humilde de Fiorito se situaba la casa que Diego Armando Maradona llamaba hogar.
Ubicada en la calle Antártida Argentina, su modesta fachada no revelaba la magnitud de los
recuerdos y emociones que encerraba en su interior. Para muchos transeúntes, era solo una
residencia más en la calle, pero para aquellos que conocían su significado, era un santuario lleno
de historia, donde cada esquina contaba la epopeya de un ícono del fútbol argentino.
Dentro de sus paredes simples pero llenas de vida, la casa de Maradona en Fiorito se convertía en
un crisol de vivencias. Fotografías que narraban victorias legendarias, trofeos que atestiguaban
hazañas inolvidables y objetos personales que hablaban de un hombre que trascendió el campo de
juego. Era un lugar donde Diego encontraba refugio y, al mismo tiempo, un espacio de encuentro
para amigos y seres queridos, un remanso de autenticidad en medio de la vorágine del mundo
exterior.
A pesar de que para muchos pasara desapercibida, la casa de Maradona en Fiorito era mucho más
que una residencia: era un pedazo de historia, un testimonio vivo de la conexión eterna entre un
ídolo y sus raíces humildes. En cada rincón se respiraba la esencia de un hombre que, a pesar de la
fama mundial, siempre mantuvo un lazo irrompible con su comunidad y su identidad de barrio


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